domingo, febrero 22, 2015

El mundo necesita Cincuenta Sombras de Grey

El único fracaso de Fifty Shades of Grey es que les da oportunidad a los intelectuales de veinte centavos (ni siquiera llegan a los 50) para creerse superior a los demás. Sexualmente.

Hay un merito, por muy brusco o tenue que sea, matices si se quiere (o, digamos, "sombras") en hacer una película mainstream (comercialmente al alcance de millones) que gire en torno a la sexualidad. A la exploración y la persecución de las fantasías. No como una historia con secuencias de sexo —eso lo hacen todas las películas— sino sexo con secuencias de historia. La opinión es ciertamente variable, y se puede argumentar este cine, literatura o cualquier avenida de ficción triunfa por que la mayoría de las personas, socialmente hablando, no se permite a si misma volver realidad sus deseos. No es de a gratis que las web porno prosperen. Su negocio está en la economía de la prohibición.

En su mayoría, la cultura valora una perpetua persecución de lo inalcanzable y la censura de la felicidad, o puesto de otro modo, la vida jamás recompensa a la desviación de los patrones, por más que se compruebe día con día que las historias de éxito usualmente las cuentan aquellos que pensaron "fuera de la caja". Para que The Wizard of Oz funcione, nos tiene que dar miedo considerar la posibilidad de que Dorothy se extravíe del camino amarillo.



Por otro lado, acusar a Fifty Shades de dócil o blanda significa estarse perdiendo el punto por completo, pues la movie prospera en lo que la mayoría de las relaciones de pareja no: la comunicación. Christian siempre es explícito con Anastasia en sus expectativas hacia ella y viceversa. En la película existe, literalmente, un contrato detallado de los intercambios que cada uno de sus participantes estará dispuesto a cumplir o ceder y uno podría atreverse a declarar que gran porcentaje de malentendidos que ocurren en la vida real surgen en torno a la ausencia de dichos contratos. Uno simplemente asume que el otro va a estar de acuerdo (o en contra) sin haber dejado claras las clausulas, poniendo al "amor" como solo negociador/intermediario/solucionador de problemas. Al final, en las relaciones que progresan al ultimate level a.k.a. matrimonio, ¿no termina siendo éste, en su manera más simplista y legal, una serie de firmas, prestamos y acuerdos? (Si duda, véase Gone Girl [Fincher, 2014] para más detalles).

La movie no es sobre perversiones, sado, bondage o todas las cosas superficiales que se le atribuyan. Esos son simplemente el dispositivo que los narradores utilizaron para contarla, así como pudo haber ocurrido en una nave espacial o un estadio de fútbol americano. El punto es dejar en claro y/o poner en común deseos, pensamientos y emociones. Siempre he considerado que el sexo es el instinto original, el sentido primitivo generador de vida y no entiendo cómo es que si no viene en el contexto de la comedia, la ciencia o la vergüenza, usualmente no es un tópico todavía más relevante en las discusiones.

Si ultimadamente Fifty Shades of Gray va a traer otras conversaciones importantes a la mesa, (o a la cama) ¿por qué habríamos de amordazarlas?

No hay comentarios.:

Publicar un comentario