domingo, marzo 24, 2013

Oz, la aventura más grande y poderosa de nuestros tiempos


ALERTA: Este texto contiene una tonelada de spoilers sobre la movie Oz, The Great and Powerful. Prosigue a leer solo si ya la viste o no te importa.

The Matrix Reloaded y Matrix Revolutions fueron decentes películas. Regulares si se quiere pero no horribles. Ligeramente confusas quizá, pero no hay que culpar a las películas cuando no entendemos ciertas referencias. Tienen acción y momentos épicos que, honestamente, no había otra manera de mostrarlos. El gran problema y centro de todas las quejas es que la magia que envolvió a la Matrix primera, siempre sería, se hiciera lo que se hiciera, irrepetible. La Matrix original de 1999 era una acumulación de ideas bien contenidas en dos horas, que hasta la fecha, ha sido un parte aguas del cine-entretenimiento, uno que marcará el final de toda una era cuando alguien decida en 10 o 15 años tal vez hacerle un remake.

Lo mismo sucedió con las precuelas de Star Wars y posiblemente esté sucediendo con Oz, The Great and Powerful. The Wizard of Oz de 1939 es uno de esos monstruos intocables. No puedes ponerle un dedo a su culto y a lo que representa para el cine. Y todo ese prestigio está bien avalado. Un verdadero fan de las imágenes en movimiento podrá no amar El Mago de Oz pero, aún a 70 años de que se filmó, es imposible negar todo ese poder contenido. El tornado perfecto.

Oz, como la Matrix, son universos cinematográficos que conocemos y entendemos sus reglas. Sabemos como funcionan tan de corazón que cualquier historia con cuales quiera personajes, son solo invitados a participar en un tiempo/espacio sobre-entendido. La diferencia aquí, es que Sam Raimi (o Disney o ambos) posiblemente crearon la odisea mas emocionante de nuestros tiempos. El 'The Artist' sobre el cine de aventura moderno. Una película que, como El Artista, comenta sobre el cine, su producto y manufactura, mediante un film que se disfraza de otra cosa.

Vamos por partes.

Oz, The Great and Powerful comienza en blanco y negro y en un aspect ratio de 4:3 (lo que antes conocíamos como pantalla completa o fullscreen). Primer pista de que la movie quiere que pensemos en el viejo cinema. El setting es un carnaval, una de las primeras formas masivas de entretenimiento esotérico. Las actuaciones van y vienen pero la diferencia principal es la de James Franco, el protagonista, sobre el resto del elenco. Franco es Franco, el mismo personaje de Pineapple Express o conductor de los Oscares. Él es la modernidad que conocemos, al menos hasta el 2013 y todos los demás fluyen histriónicamente dentro y fuera de los 1930's.

Oscar Diggs (conocido como Oz, eventualmente) es un estafador. Un ilusionista. Un entretenedor barato como los productores de cine. El mago de carpa que quizá cobra un nickel por presenciar su espectáculo. Es un mentiroso pero solo por que el mundo en el que opera, la gente todavía cree en la magia. Admirador de Harry Houdini y Thomas Alva Edison, éste último, inventor a quién en cierto porcentaje se le atribuye la creación del cinema.

Durante esos primeros minutos de set-up también conocemos la personalidad egocéntrica y casanova de Oscar, a su asistonto fiel, a una niña cuyas piernas no le funcionan y cual único deseo es poder caminar, y a la dulce Annie, una encantadora chica que quizá fue ese interés amoroso qué el mago dejó ir. Plot points que serán importantes luego.

Las movies de ficción gran parte del tiempo se tratan de subvertir la realidad que conocemos con ideas imposibles. ¿Cuantas veces no hemos visto a Tom Cruise en el cine? Él es un ente familiar pero siempre lo vemos interpretando distintos papeles. En el pasado, en el futuro. Un buen realizador toma los elementos que le son queridos a él, o mínimo trascendentales, para entregarnos una visión nueva, original, sorprendente, atractiva y lo que quieran agregar. Aquí es cuando Oscar nos lleva en un paseo de globo aerostático hacia la maravillosa tierra de Oz. Esa es la película que Diggs está dirigiendo, ahora ya a color y en 16:9 (widescreen), y que quiere que toda la audiencia vea. Como dice él mismo antes del tercer acto del film "el espectáculo más grande jamas montado". La magia del cine, si se prefiere.



No sabemos si Oscar murió, realmente voló hacia Oz o está soñando todo, tal como lo planteó Dorothy en El Mago de Oz original. Nunca se nos explica y eso es lo más importante. Tan solo estamos viendo una película. Es el síndrome Total Recall. A los primeros personajes que conocemos en el nuevo mundo son Theodora, Mila Kunis como la bruja buena que servirá como excusa para que Oscar descargue sus encantos de Don Juan, y a Finley, el changuito volador que hace eco al fiel sirviente del comienzo. El detalle de la tecnología visual seguro es mas impresionante que la de 1939 pero a lo largo del film hay suficientes datos para vincular las historias. Leones, espantapájaros y hombres de lata, todos están ahí para el ojo atento.

Después conocemos a Evanora, la hermana coqueta de Theodora. Y que desde el primer momento sabemos hay algo malvado y sospechoso detrás del acento británico de Rachel Weisz. El penúltimo personaje importante que descubrimos, en medio de una destruida China Town, es a una Little China Girl, la curiosa monita de porcelana que tiene las piernas rotas y no puede caminar. Es vía los poderes mágicos de Oscar, los mismos que no pudo utilizar al comienzo del film, que logra hacer que la monita ande de nuevo.

Aquí es donde nuestro director de cine nos engaña por segunda vez con sus manías e ilusiones. Lo que en el mundo real es un frasquito de goma pega-todo, en la tierra de Oz es disfrazado de magia. En ese universo paralelo de brujas, ciudades esmeraldas y changos voladores, ¿Qué es lo mágico? O es más ¿Es necesario definirlo? El último personaje, y quizá mas importante que entra al film, es Glinda (Annie de Kansas) la bruja buena del sur. Una Michelle Williams de ensueño que cada que mira al mago de Oz hay confianza. Y cada que le habla, hay fé. Eventualmente ella descubre que Oscar Diggs no es el Wizard of Oz que todos buscan, pero quizá sea el que necesitan.

Hemos alcanzado este nivel de madurez en la vida, algunos, para saber que la magia no es real. Son trucos físicos u ópticos de una mano veloz y engañosa. ¡La prestidigitación! como gritaría Franco. Quizá podemos llamar a ese pasado, recordar cuando eramos niños y creíamos que todo era posible. Hasta lo imposible. Si la vida ha dejado de ser suficientemente mística siempre hay un templo al que nos gusta recurrir. El teatro. Nos podemos poner mas viejos que una ciruela, para los cinefilos, ir a las movies siempre es un ritual. La ceremonia de la contemplación. No importa que películas veamos, cuales sean nuestros géneros o viajes favoritos, la magia del cine sigue impresionando a cualquiera. A eso vamos a sentarnos. A dejar que por hora y media, dos horas, un estafador, ilusionista, hechicero de las visiones, nos transporte a la tierra de los sueños. Oz, el grande y poderoso, reflejado a través de los ojos de Glinda, nos dice que es valido creer. No importa lo que suceda detrás de la cortina, sino la imagen proyectada sobre el humo.

¡Zim Zalla Bim! Y así llegamos al tercer acto y final del film. La mayoría de los desenlaces en este tipo de aventuras épicas es una guerra de espadas o un mano a mano entre voluntades. Oz decide terminar la batalla con la proyección de una película. El showcase acumulado de todo lo que es, lo que sabe y lo que estuvo predicando todo el rato. Literalmente, una retroproyección magnificada de la cabeza de Oz sobre una explosión de humo blanco y fuego. Su voz amplificada por algo que deben replicar bocinas y efectos de sonido en sitio. Debo repetir, en la tierra de la magia y la ingenuidad, todo esto es la última señal de lo profético. Ni si quiera conocen los fuegos artificiales. Uno de mis momentos favoritos en esta película, y en muchas recientes, es cuando los Munchkins disparan el primer cohete. La cámara sigue el rastro de chispas en un tilt hacia arriba, replicando el asombro (y punto de vista) de las brujas y toda la audiencia. Entonces la pirotecnia empieza a estallar. Esto ya no es una movie, es un partido de football. El Mago de Oz destruye al mal y se gana al pueblo, no con guerra, ni con muerte. Con un espectáculo. El más grande jamás montado.



Hay un segundo mensaje en el film sobre las mentiras, en el cual mientras la masa crea o acepte el engaño, cualquier historia es permitida por encima de la realidad. Una versión del famoso fin que justifica los medios. Si bien Oz, Glinda y compañía pretenden usar la ilusión para la liberar a su pueblo, no es tan diferente al político que nos defiende con "buenas intenciones". No voy a entrar en ese lado de la película, dejaré que alguien mas inteligente que yo elabore sobre eso en un más brillante texto.

Finalmente mi intención no es convencerlos de que Oz es una excelente película. Si críticos y opinadores en su mayoría la acusan de dispar, saturada y/o acartonada, a mi no me interesa. Yo lloro en el cine todo el tiempo pero ésta es la primera vez que lo hice por que me sentía como un niño otra vez. Una sencilla historia sobre el paseo de un héroe atrapado en medio de una batalla entre el bien y el mal. La prototípica historia de todas las épocas. La fabula que dio origen a las fabulas. Oz, el grande y poderoso es la primer película que puedo apuntar con el dedo en mi vida joven-adulta como la movie que me hizo (re)descubrir la magia atrás de mi amor por el cine.

Vamos a ver al mago, al magnifico mago de Oz.

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