miércoles, octubre 03, 2012

Hecho en México



Texto originalmente publicado para la revista musical Melomaniaco.com

Voy a ser buena onda con Hecho en México porque siento que la mayoría no lo va a ser. Y, ¿quién los puede culpar?, la película tiene varias premisas en su contra. La primera y más emocionante es que comparte crédito de producción con el amado Emilio Azcárraga. El Triunfo de la Voluntad (1935) de Leni Riefensthal fue producido por Adolf Hitler y hasta la fecha sigue siendo uno de los documentales más laureados de la historia. Un conjunto de letras al final o al principio de una película es solo eso. Lo que entra y sale por los ojos, o los oídos, viene siendo otra cosa.

La comparación con el film de Riefensthal no es gratuita. Ambos proyectos tienen la intención de funcionar como propaganda de una nación, modo de vida. La palabra clave aquí es “propaganda” y como en el consciente colectivo viene a tener connotaciones venenosas. Cuando es exitosa triunfa y cuando no, podemos al menos tratar de convertirla en objeto de análisis. Yo no sé si Hecho en México va a lograr que alguien se excite (si no estaba excitado ya) de ser mexicano pero no le voy a negar que se esmeró.

El cine, o alguna fracción de él, son imágenes y sonidos. La película tiene imágenes bellas y sonidos interesantes. Hablamos de un viaje completo, de frontera a sur por la tierra mexicana. Rincones de selva, tierra y concreto. Ahora sí que de todas sus genteses un poco. El soundtrack es un collage de artistas “incomparables”, y pongo el adjetivo entre comillas por que literalmente todos vienen de estilos y sectores difíciles de comparar. El ejemplo más claro viene en un ridículo mash-up entre Amandititita, Don Cheto y Los Macuanos. Y aunque yo estaba emocionado más que nadie por ver al trió tijuanense en pantalla de plata, apuesto que en la sala eran los menos populares. Incluso había gente idiota que abandonó a la mitad de la función porque pensaban que Hecho en México era un documental sobre Alejandro Fernández. Y entiendo la confusión, el hombre aparece en uno de los posters, pero eso es lo que hace el documental, nos arroja un montón de ideas de lo que significa estar cortado con tijera mexicana. Desde lo individual, regional, político, espiritual y, claro, sonidero. Es un “ahí te van muchos y atrapa a los que puedas”. Una piñata misteriosa con todo tipo de dulces. Juan Cirerol y Gloria Trevi. Carla Morrison y Brozo.

He leído críticas que dicen se trata de un documental fallido, pero solo falla si dependemos de lo que estamos esperando. “Hecho en México” ha de ser una de las frases nacionales más famosas que no involucran una grosería, por lo mismo, desde el titulo asumimos que el film nos va a disipar todas las dudas. Pero no. El otro 50% depende de las ideas que cada chango mete a la sala sobre lo que representa ser un paisano. De la misma manera podemos argumentar que se trata de una visión realista de la identidad mexicana actual o tan solo es una colección de sueños húmedos traídos a ustedes cortesía de un extranjero director.

Mi conclusión escueta es que se trata de un bonito experimento audiovisual que aprovechen para verlo en cines con sonido sorround porque en DVD o Netflix no creo que se mantenga. Vamos a estarle poniendo pausa para ver los programas gringos de la televisión.

@Brijandez

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