miércoles, diciembre 07, 2011

La importancia de tener una cineteca en tu ciudad

El cinema se originó en un cine club. Antes o después que se pudieran ver las grandes películas en los más grandes teatros, los pequeños cafés, bares o cualquier espacio mantenido por cinéfilos, trataron (y siguen tratando) de dejar siempre el foco prendido para los espectadores. En 1935, en Francia (¿dónde más?) el mítico Henri Langlois junto al veinte años después director de Eyes Without A Face, Georges Franju, contribuyeron con su inquietud "Cercle du cinéma" a ver películas y analizarles. Langlois aprovechó de las productoras que entonces nada sabían de preservar sus obras y más de muchas veces daban a la basura. Henri hizo no solo labor de rescate, sino de proyección y digestión. Algunos de los pesados del new wave le atribuyen a estos encuentros los orígenes de la famosa teoría del autor. El archivo y proyecciones de Langlois y Franju crecieron tanto que en poco más de un año ya estaban fundando la Cinémathèque Française, el primero y hoy uno de los archivos de film más grande en el mundo.

Los primeros estragos de la Cinémathèque, o filmoteca/cineteca doblada al español, se pudieron ver en la revolucionaria obra del Nouvelle Vague. Se habla de que en un día cualquiera, podías ver a un pre-Godard, pre-Truffaut, pre-Chabrol o pre-Resnais sentados en la primera fila del teatro, espectando. Les enfants de la cinémathèque. Sin querer queriendo, como dirían por ahí, el poder de la filmoteca o en especifico el acto de la proyección con incitación al análisis, lejano de ser únicamente un ejercicio tradicional acompañado con refresco y palomitas, sobre algunas geniales mentes cambió el rumbo del cinema para toda la historia.

Es innegable que el acto de la proyección, como le podemos llamar, ya sea con intenciones académicas o espectaculares, siempre es un paseo al vortex de la contemplación. Cuando estuvimos en el cinema recientemente observando Miss Bala o el Alza del Planeta de los Simios, el proceso mental se puede decir fue muy distinto entre sí pero es un proceso que nace desde la misma semilla: La pasividad corporal en el aula penumbrosa. La mente vuela y divaga en maneras que no alcanza cuando ves la misma película por ocasión primera en tu televisión, iPad u ordenador. No estoy hablando claro del espectador común, el cual también podemos serlo al popear el DVD o Blu-Ray en el reproductor y disfrutar la movie con la pareja, los amigos o la familia, pero, quiero creer que este cuento va de alguna manera dirigido a cinéfilos que, como yo, valoramos unas rayitas más la costumbre de pisar una sala y apreciar una proyección tal como se han hecho a lo largo de cien años.

Contaba en una publicación anterior, de cuando tuve la oportunidad de road-tripear a Los Ángeles para ver Pulp Fiction en pantalla gigante, rollo de 35 milimetros y todo, sobre la confirmación a un detalle que siempre había estado rascando mi cabeza. Los jóvenes cinéfilos que han crecido en una ciudad ausente de archivos cinematográficos, o en su faceta más especializada, un revival house, no han tenido otra opción que conocer sus películas favoritas; las que nos han marcado; las que han inspirado y movilizado a cineastas; las que han educado a críticos e investigadores; y sin duda, las que nos han hecho soñar con el día siguiente, reproducidas solo en alguna variante de video casero. No en el cinema. Y como les mencionaba hace rato, para el espectador común ver una película en casa puede no representar gran perdida, pero a los que nos gusta escuchar el flick-flick-flick del proyector alumbrando atrás de nuestras nucas, hemos vivido con un vacio inconsolable. Si, podemos ir al cineplex a ver los Muppets, The Hangover, Transformers, Thor y hasta Twilight, pero ¿clásicos entrañables? Ni por poquito.

Quienes me conocen saben que estoy lejos de ser el viejito purista que añora tiempos que no le tocaron. Cada vez que contemplo el power del HD pienso que me estoy quedando ciego. De seguro cuando invadió el VHS muchos dijeron lo mismo, pero definitivamente el home entertainment nunca se había visto mejor. La labor de la cineteca entonces digamos es como la de los padres que todavía festejan quinceañeras a sus hijas: Tradición obsoleta y costosa aunque no menos fascinante. Después de todo, existen los updates.


Hoy se inaugura la histórica Cineteca de Tijuana en los aposentos del centro cultural más importante de la ciudad y, sin querer terminar en notas negativas, evidentemente quedan años para verificar si esta será la primera (o de las ya primeras) piedras angulares para el boom del cinema fronterizo que me gusta vaticinar. Si de verdad será un espacio que honrará a su definición en la reina Wikipedia o un edificio con meras pretensiones de credibilidad e imagen política. Si será la nueva casa de los cinéfilos con ganas de respirar aires lejanos al Cinepolis, Las Carpas, Cuevana y Megaupload o una estructura fancy que será el sabor de la semana por un tiempo hasta que se agoten existencias y tengamos que volver a los cine clubs combatientes de tu café/bar más cercano.

Amantes de le cinema, si algo tenemos en común, es que somos soñadores. Dream on y vamos a ver películas.

Otras notas sobre el tema:
Entre Bonfil y la Cineteca Tijuana, por Juan Alberto Apodaca
Tijuana y sus fuertes vínculos históricos con el cine, por Sergio Raúl López

Links del texto:
http://www.criterion.com/films/950-eyes-without-a-face
http://www.bfi.org.uk/filmtvinfo/publications/16+/auteur.html
http://www.cinematheque.fr
http://www.newwavefilm.com/new-wave-cinema-guide/nouvelle-vague-where-to-start.shtml
http://en.wikipedia.org/wiki/Revival_house
http://www.guardian.co.uk/artanddesign/2011/oct/10/steven-spielberg-martin-scorsese-celluloid
http://www.cecut.gob.mx/cine.php
http://el-vampirascopio.blogspot.com/2011/09/el-final-y-el-principio-de-los-buenos.html
http://www.elporvenirlaserie.com/
http://diez4.com/diez4/2011/extra-extra/festival-morbido-en-tijuana-dia-1
http://www.shocktillyoudrop.com/news/topnews.php?id=21782
http://es.wikipedia.org/wiki/Filmoteca

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