martes, noviembre 08, 2011

Festival Mórbido en Tijuana, día uno

Texto publicado originalmente para la revista Diez4

Salí de la redacción como un niño se despierta el día que lo llevan a Disney. Traté de llegar temprano a la Casa de la Cultura sabiendo que aquí en Tijuana los eventos nunca empiezan a tiempo. Por suerte el festival de cine Mórbido es un affair no solo nacional, sino ya de todo el mundo. Al fin los másteres del horror desvirgando a mi ciudad y sin condón. Como a todos los eventos que se llega forever alone, siempre esperamos encontrar un socio del crimen. En esta ocasión fue Cuauhtémoc Rúelas, crítico y escritor de cine en el Bitácora. Nos sentamos por’ay mientras las celebridades tomaban el stageprincipal. Cathy Alberich los presentaba, como es habitual, de uno en uno. El orden de los factores no altera el producto pero eran Pablo Guisa Koetsinger, Adrian García Bogliano, Tim Luna, Aarón Soto, Andrea Quiroz y algún otro que se me pasa. Soto se apodero del micrófono y nos dio una introducción en partes iguales escalofriante e inspiradora. Yo no sé si este señor nació para hacer cine pero definitivamente si para ser un guía motivacional.



Pablo Guisa, el mesías del terror en México, como el mismo Aarón lo ha bautizado, nos ofreció un masterclass sobre los subgéneros del horror. La ponencia fue el perfecto rompe-hielos para una primera edición de un festival de esta índole. En general fue más que nada una invitación para los no iniciados a empaparse de fondo en un tema que posiblemente les resulta misterioso. El gran acierto de Guisa fue incluir ejemplos del cine mexicano dentro de cada categoría. Desde El Vampiro, hasta Alucarda. El Fantasma del Convento y Hasta El Viento Tiene Miedo. Sin duda la mejor clase que los universitarios presentes pudieron haber recibido en todo el día. Después de un supuesto receso que se me perdió en un parpadeo, Aaron Soto reclamó el escenario acompañado de un genio. Al cineasta que le tengo más respeto y admiración que nunca ha aparecido en tus medios de espectáculos favoritos y no porque Adrian Garcia Bogliano no sea una celebridad, sino porque los ojos del mainstream apenas lo están volteando a ver. Más de 10 años haciendo el mejor cine de género en Argentina, con Sudor Frio encontró su conecte a las grandes ligas. En palabras de él, la primer película de terror estrenada comercialmente en teatros de su país después de 50 años de nada. Ahora sí que por primera vez puedo decir que en México algo se está haciendo bien. En fin. Serio y modesto como todos los grandes que dejan su trabajo hable por ellos, las luces se mataron y me ajuste los cinturones.


SUDOR FRÍO

Con todo el hype que tiene Penumbra (la más reciente movie de Garcia Bogliano y que veremos proyectada el miércoles) estaba sugestionado a no esperar tanto de su película previa. Había tenido oportunidad de ver Sudor Frío hace casi un año, pirata of course, pero por equis o por ye, me resistí. No me arrepiento. Me esquiva si lo leí o lo invente, pero según las mejores películas son aquellas que crean iconos, personajes que fácilmente podríamos elevar a figuras de acción. Sudor Frio las tiene todas. Es una versión panrocker de Martyrs. Unos 10 minutos entrada la película te asfixia y no te suelta. Llena de tensión y dinamismo. Curioso que García menciona que solo hay unos diez movimientos de cámara en todo el film. Parecen como mil. Es un ejercicio de edición cinemática. Como no sorprende en el cine de género, las protagonistas están buenas. Hay una escena donde una de las chicas tiene que desnudarse para poder salvar su vida. Alcanzamos a ver el guiño del director a través del lente. Exploitation puro y gratuito como nos gusta. En lo personal es una película sin fallas si la vemos desde la óptica necesaria. Bajo presupuesto más un chingo de huevos.



La gente brincó en aplausos cuando rodaron los créditos finales. Bien merecido. Adrian retomó el escenario sin perder su reserva y hablo de su película. ¡Acabamos de ver una masterpiece! Le quería gritar. Esperemos la bomba se esté reservando para cuando nos explote la cabeza con Penumbra. El reloj nos traía cortitos. Sin muchos intermedios, Pablo Guisa la hizo de presentador para la siguiente función de la noche: El Sanatorio (Miguel Alejandro Gómez, 2010) desde Costa Rica. Sin saber mucho que esperar de ella, los focos se atenuaron de nuez y aquí vino la segunda llamada.

EL SANATORIO

De entrada fue mala idea segundar Sudor Frío con esta movie mucho más relajada. Al menos su primera mitad. Jugando con este formato de pietaje encontrado (véase desde Blair Witch Project hasta Troll Hunter) tardó un poco en engancharme. Supongo eso ya no es culpa del film sino de la saturación que el subgénero está dando (véase desde Rec hasta Paranormal Activity). Al menos la peli intenta ser graciosa y tiene bits de comedia que conectan bastante bien con el público. Cuando los personajes, estos cazadores de fantasmas amateur, finalmente llegan al “Sanatorio” a investigar una serie de apariciones, no pude dejar de pensar en el edificio que me encontraba. La Casa de la Cultura es de los monumentos más old-school que habitan en Tijuana. No dudaría que estuviese embrujado. Las puertas rechinaban. Por ser la última función, la sala estaba o muy oscura o muy vacía. Me empezó a dar frio y la movie se empezó a poner macabra. Apenas 73 minutos de duración, El Sanatorio se había acabado. Si bien no es la mejor obra del sub-género, el twist de comedia/horror funciona en su beneficio.

Al final me sentí como el segmento “La última función” de Historias Violentas. Un grupo de gente; solos y asustados. Los anfitriones parecía ya se habían ido a dormir para seguirle mañana. Me aleje de ahí volteando sobre mi hombro ocasionalmente. No había fantasmas. A ver qué se me aparece mañana.

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