miércoles, noviembre 09, 2011

Festival Mórbido en Tijuana, día dos

Texto publicado originalmente para la revista Diez4

A la presentación de Taboada, colección de historias y ensayos sobre el director mexicano Carlos Enrique Taboada, no llegué a tiempo. De cualquier manera, no me gustaría comentar sobre un libro que no he tenido oportunidad de leer. Igual y después podré contarles esa leyenda. Vi los diez minutos suficientes para que Pablo Guisa y Adrián García comenzaran mi segundo día de festival presentando la película del maestro mexicano, Veneno Para las Hadas (1984).



VENENO PARA LAS HADAS

Todo lo que han escuchado sobre esta peli, así sea poco, sin duda es cierto. Morando más en el campo de la tradición fantastique europea que en lo que pudiera considerarse horror puro, Veneno es la tradicional historia de dos mujeres, o niñas, que se embarcan en algún tipo de descubrimiento juntas. En este caso la brujería y la pérdida de la inocencia. La rubia, la bruja, es mala. La morena, la débil, es buena. Es como un cuento. Parece ser la carta de amor de Carlos Enrique a la infancia. Todo cuanto sucede en el film debe ser juzgado con los ojos de las niñas. Las figuras de autoridad no tienen rostro y queda cuestionable su crédito autoritario. Hay una división muy particular entre la primera mitad y la segunda. El principio parece ocurrir solo en interiores, en la ciudad. La otra parte son una serie de bellos panorámicos exteriores que le encantarían a mi ídolo Jean Rollin. Un cementerio. El lago. Ruinas de monumentos antiguos. Es un acechante paseo de ensueño que hasta su desenlace conecta todo con sentido.

Al final de la función no hubo mucho tiempo para tirar a la basura. Guisa de inmediato tomo el pódium para anunciar la mejor sorpresa de la noche. Allá por los años setenta, un ente bizarro llamado Richard Elfman, junto a su carnal menor, Danny (guiño para los fans de Tim Burton) lideraban un grupo performativo llamado The Mystic Knights of Oingo Boingo. Cuando se convirtieron a la música recortaron su nombre pero el espíritu punk permanece. Richard, sepa en cuál de sus salvajes sueños de 1982, concibió una película musical de culto que ha sido opacada por lo pop de Rocky Horror Picture Show o lo intelectual de Phantom of the Paradise. El martes 8 de noviembre, la ruta LAX – TIJ hospedo una manejada histórica. Desde allá se vino Richard Elfman para proyectar su opera prima. Ahora sí que de verdad se abrió la puerta hacia la zona prohibida.



THE FORBIDDEN ZONE

Imagínense el peor trip de acido de los looney tunes. Como ese episodio donde Porky Pig busca al último Do-do. Es un viaje de 73 minutos por una serie de recursos, no únicamente narrativos como la demencia o la psicodelia, sino técnicos incorporando distintos estilos de animación, diseño de sets y vestuarios. La trama hace más sentido no tratando de explicarla a que si la experimentan por ustedes mismos. Originalmente el mundo vio la película en blanco y negro; la escusa para la re-exhibición de la película, aunque no la necesita, es que en el 2008 finalmente fue colorizada. Al final de la proyección, la sorpresa no había terminado. Richard aprobó que se proyectara un absurdo teaser, hablado en español, de la secuela: The Forbidden Galaxy, pensada a estrenarse en el Mórbido Film Fest 2012 de Tlalpujahua, Michoacán. Hubo promesa de que la veríamos en Tijuana también, can’t wait.

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