sábado, mayo 28, 2011

El Porvenir, temporada 1 (reseña)

Seré honesto y diré que entre escéptico a la sala. No pensando que la serie no me iba a gustar porque a veces creo que todo me gusta, si no me preguntaba que si presentar por adelantado una serie web en un cine, con alfombra roja y todo ese show business era una buena idea. Apenas apagaron las luces y empezó el primer capítulo, la respuesta estaba clara.


Presentación de El Porvenir en Cinemex Macroplaza

Ante no una, si no tres salas de cine sold out, se estrenó la serie web llamada El Porvenir, creada por Miguel Garcia Yee y Manuel Alejandro Anell, que trata a grandes rasgos de un pequeño pueblo, nombrado como la serie, donde un grupo de detectives tienen que lidiar con una cadena de muertes que posiblemente vengan de un asesino serial, o de un monstruo que ronda las afueras del pueblo. Así como dije. Un monstruo. Es una mezcla de folclor mexicano con True Blood.

Ya que la serie aun no se exhibe completa oficialmente (apenas el 30 de mayo en elporvenirlaserie.com se estrena el primer episodio) no me gustaría entrar en detalles de los temas que aborda cada capítulo. Siento que lo que ocurre en uno, prepara la mesa para lo que sucede en su continuación, así que solo les comentare ideas generales.

Los primeros 3 capítulos, en pocas palabras, son una bomba de tiempo. En pocos minutos se logra crear una tensión muy cinemática y no sabemos cuándo van a explotar. Juegan tratando de no ser claros en el rumbo que tomará la serie, nos empiezan a arrastrar al “universo” de El Porvenir y son el mejor gancho para obligarte a ver lo que sigue. Me encanta como algunos episodios empiezan con el crepúsculo y otros con el amanecer. Los creadores quieren que nos involucremos en el día a día de los habitantes del pueblo. Eso es importante para quienes hemos crecido en la ciudad. Para empezar a mezclarnos. Tanto, que incluso el personaje Bruno Loria, ejemplifica literalmente nuestra situación.


En el último capítulo hay un excelente plano secuencia que no deben perderse.

A la mitad de la función me ocurrió un detalle. Sentí que el power con el que arrancó la serie, se estaba estancando. Si bien la mayoría de los capítulos están bien balanceados entre historia y acción, me queda claro que la visión ideal para este proyecto es en la cual fue concebida. Episódica. En una sola vista se puede sentir como mucha (o poca) información y queremos menos (o más). O tal vez estaba impaciente por que ya me estaba orinando y no quería correr al baño.

Algunos de los personajes no están bien delineados, pero esto se puede entender por la duración de los capítulos. Odio los “A mí me habría gustado…”, pero a mí me habría gustado que fueran de 22 o 25 minutos cada uno, no solo para poder explorar más a los personajes ya que algunos que resultan breves son los más carismáticos (¿Benito Juárez?), sino también la oscuridad de un pueblo que toma varias influencias desde Twin Peaks hasta los X-Files. Tal vez hayan sido cosas de presupuesto o de conceptualización, o alguna de las dos (o posiblemente ambas).


Detrás de cámaras del episodio 4: Lo que nos trae la noche fresca.

Mientras más se acercaba el final de la serie, pensé: Hey, esto podría ser un comic. O esto podría dar pie a otra serie de historietas contadas por diferentes personajes que no hemos visto. Tal vez otros misterios rondan en la noche. Otras criaturas. Otras conspiraciones.

El Porvenir bien podría ser un pueblo de videohome. Podría ser Crystal Lake. Los personajes podrían ser los que nos imaginamos en cualquier villa perdida en algún lugar de México. El monstruo podría ser “El Chupacabras” o algún otro mítico ser que rodea en los bosques. Con ideas que nacen desde la época del film noir y las primeras monster movies, la serie logra lo que pocas veces he sentido con producciones hechas en casa: Queremos seguir viendo lo que vendrá, o mejor dicho, lo que esta “por venir”.

Teaser de la serie (Trailer acá):

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