domingo, diciembre 16, 2007

NO LA HE VISTO EN CUATRO DÍAS
13/12/07

A ella le gustan las mismas canciones. Eso creo. Siempre la veo manosear las mismas secciones donde yo busco mi música. A veces noto que ella me nota. Intercambiamos espacio. Nunca nos hablamos. Por la veinteava vez, ella sonríe. Quisiera creer que estamos pensando en lo mismo. A la treintava echo un ojo a su material. Quiero inventar una excusa para decirle que yo también lo estoy buscando. Considero mentir, pero no es necesario. Lleva un CD que ya tengo. Conozco las rolas.

Sin pensarle de mas, me acerco y le pregunto: “¿Donde lo encontraste? Lo estaba buscando ¿Era el ultimo?”. Ella me ve con desconfianza. “La cague” pienso. Sonríe otra vez. Justo como aquella. No. Mejor. Me irradian sus brackets. Su castaño recogido hacia atrás se desborda un poco. Lentamente lo pone aparte, entre las yemas de su pulgar y el índice. Me golpea el viento que emana de sus temibles pestañas. Sacude la cabeza en slo-mo. “¿No lo habías comprado ya?” pregunta. Se acordó. Fuera del hecho que me ha dejado ver como un tonto y poco hábil farsante, me resulta más emocionante la verdad que soba la primera cachetada: Se acordó.

“Pues si” solo me queda argumentar “Pero a una amiga le gusto y estaba planeando regalárselo.” “¿Una amiga?” replica. “Mas o menos”. Hacen falta unos segundos de silencio para que me anime. “¿Lo vas a llevar?” le pregunto. “Estaba pensando. ¿Este o este?” me flashea otro albúm que tengo en mi colección. “Toma el que quieras, porque ¿sabes que? Yo voy a obsequiarte el otro. ¡Feliz Navidad!”

Prorrumpe en carcajadas, yo también. Nunca dice que no y yo estoy dispuesto consumar mi oferta. Vamos al mostrador. Pagamos. Vamos a comer hotdogs (ella se picha ahora). Intercambiamos hotmails. Chateamos. Me pasa su blog. Lo leo. Ya subió sus discos nuevos. Y desde entonces, no la he visto en cuatro días.

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